jueves 17 de marzo de 2011
Ciudades grises, frías, impersonales...el cemento cubre con su manto aburrido los espacios públicos, en donde el color solo es permitido si proviene de la vegetación. Por qué esa fobia al color? He aquí dos ejemplos del cambio anímico que produce el color en medio de tanto hormigón.
Baches y grietas por donde se cuelan coloridos hilados, una intervención de Juliana Herrera Santacruz en las calles de París.
El Paseo Marítimo de la playa de Poniente de Benidorm (España) es un ejemplo de la innovación en espacios urbanos. Bello y funcional, protege a la población del embate del mar pero lo hace de una manera integradora, constituyéndose en un espacio de transición entre la ciudad y la playa por medio de accesos cómodos para los peatones y estacionamiento subterráneo bajo el paseo.


Líneas ondulantes que recrean las formas orgánicas de la playa, tales como olas y acantilados y una fuerte paleta cromática le confieren un atractivo único, revalorizando el valor turístico de la ciudad al tiempo que invita a sus habitantes a disfrutar de un espacio público organizado y placentero







Arquitectos: Carlos Ferrater, Xavier Martí Galí (2005 - 2009)
Fotografía: © Alejo Bagué
Visto en Madd Multimedia
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