Humo en Rosario

viernes, 19 de septiembre de 2008





Ayer, mi paciencia de dió para más. Desde hace largo tiempo, los rosarinos nos encontramos ante la dificultosa tarea de respirar para poder vivir. La ciudad amaneció una vez más cubierta de cenizas, provenientes de los incendios de pastizales de las islas entrerrianas. Si bien venimos padeciendo esta humareda asquerosa y molesta desde hace rato largo, hay días en que, mas o menos, se puede vivir, pero esta semana fue fatal. A nadie parece importarle; los medios solo comunican estas situaciones si el humo llega a Buenos Aires y si esta noticia sirve para avivar el fuego con el conflicto entre el gobierno y el campo. Lifschitz se limitó a decir que está muy preocupado y a organizar una marcha contra los incendios. Lo que más me indignó fue leer las declaraciones del Karadura (si, con K tenia que ser) de Urribarri: "Le pedí a Binner que desalentara cualquier interpretación respecto del uso irregular de campos en la zona y otras sandeces que han estado diciendo por ahí." Por empezar, desde este lado del río se pueden ver (además de oler) los focos de incendios, asi que por favor, no digamos más boludeces, que si hay algo que me pone los pelos de punta, es que nos tomen por pelotudos ignorantes. Asi que, recaliente y asfixiada, llegué a casa y me puse a escribir un largo mail que envié a todos los organismos y secretarias gubernamentales de Entre Ríos. Soy conciente de que a mis quejas se las pasarán bien por el orto, pero por lo menos hago catarsis. Hecha la catarsis, paso a comentarles un poco acerca de las terribles consecuencias que esta situación acarrea.

Por empezar, cabe destacar que fue el mismo gobierno entrerriano el que contribuyó a la modificación del uso de los humedales a través de la promoción del Régimen de Arrendamientos de Islas Fiscales. Así lo explican la gente del Taller Ecologista:

"La ley 9.603, sancionada en diciembre de 2004, somete a un Régimen de Arrendamientos a todas las islas fiscales de la provincia de Entre Ríos. En su cuarto artículo, la norma establece que los predios arrendados deberán destinarse al desarrollo de actividades ganaderas, apícolas y/o a aquellas vinculadas a proyectos de inversión para la prestación de servicios turísticos, quedando prohibido el uso para la explotación agrícola intensiva que requiera la aplicación de agroquímicos o plaguicidas. También establece taxativamente la prohibición de desmonte, tala o quema de pastizales y todo tipo de forestación”.

De más está decir que nadie controla que esta ley, sacionada en un contexto de investigación del impacto ambiental más que dudoso, se cumpla en cuanto a la adjudicación de responsabilidades a los arrendatarios.

Por otro lado, las consecuencias ambientales son catastróficas e irreversibles. Desde la habilitación del puente Rosario-Victoria, las cabezas de ganado crecieron de 40.000 a 190.000. Esto es gravísimo, si consideramos que la población actual de ganado produce la misma cantidad de residuos que toda la población de Rosario, multiplicada x 4. Estos residuos no reciben el tratamiento de efluentes que se aplica a los residuos cloacales, por lo que el exceso de nitrogeno y fósforo se depositan directamente en el agua y la tierra, aniquilando a la biodiversidad del lugar y afectando a la salud de toda la población.Todo es una consecuencia directa de la expansión de la soja trasgénica, que está presente en todas nustras tierras fértiles. Y de acá la quema de pastizales, para expandir la actividad ganadera antes desarrollada donde ahora hay soja.

Desde que los rosarinos dejamos de darle la espalda al río, descubrimos ese maravilloso lugar que son los humedales, tan frecuentados durante el verano. El Delta del Paraná alberga unas 700 especies vegetales. La fauna registra 47 mamíferos, 260 aves, 37 reptiles, 27 anfibios y 172 peces. Su gran riqueza en aves, con 260 especies estimadas, representa el 31% de la avifauna de la Argentina.Constituyen un hábitat para especies seriamente amenazadas. El área fue declarada como Area importante para la conservación de las aves en el marco del programa IBA's de Bird Life International, integrando una red de más de 273 sitios categorizados bajo criterios internacionales. Y no hay que olvidar su importancia sociocultural: muchos pueblos indígenas y tradicionales viven de sus recursos y tienen arraigadas sus raíces junto a las de estos sistemas. Al respecto, distintas organizaciones civiles reunidas en el encuento Humedales: sustento de nuestras vidas. Fibras naturales, plantas medicinales y artesanías de los Humedales del Paraná Inferior, declararon:

"El humedal nos provee de un gran servicio ambiental, y por ello no se puede simplificarlo en agricultura o ganadería. Junqueros, cesteros, pescadores, mimbreros,y quienes trabajan con plantas medicinales, las poblaciones del humedal y sus culturas, somos el modelo alternativo de la Cuenca, somos el sostén real de la vida. No lo es el sistema productivista. En este sentido, debe incorporarse otra racionalidad económica, la de la economía ecológica, y no el mercantilismo absoluto."

Desde el Taller Ecologista proponen lo siguiente:

1) Reformular el proceso de arrendamiento de las islas públicas iniciado por la provincia de Entre Ríos.
2) Recategorizar como provincial a la zona de humedales actualmente declarada como área natural protegida por ordenanza de la municipalidad de Victoria.
3) Aplicar los criterios de sustentabilidad ambiental que establece la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección de Bosques Nativos.

Por el momento, habrá que esperar que llegue la lluvia. Así es cómo paso de la bronca al llanto.

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